Y hay una palabra que imagino te va a resonar interiormente: areópagos. Nuevos areópagos.
Algo así como púlpitos desde donde no sólo se predica la palabra sino, sobre todo, a partir de los cuales se dialoga con la cultura. Y con la vida.
Pedirte, Julio, que tomes nuevamente la palabra -como antes lo hizo Pablo- y que la dejes fluir como lo hacés habitualmente es invitarte a dialogar en voz alta -con todos y con quien se quiera sumar- desde este espacio creado especialmente para tal fin.
Tenés la palabra: cuando quieras comenzamos.
p. Luis Costantino
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